Primera vez que me subo en un A380, helo aquí, tras aterrizar en Beijing:
Este es el hostal en que me alojo, mejor dicho, su impresionante patio:
El segundo día salí a visitar la zona cercana de Tian'anmen, el Parque Cultural de la Gente Obrera y finalmente la Ciudad Prohibida. He aquí las pruebas:
Las calles de mi barrio.
Con establecimientos tan curiosos como éste:
He aquí una tradicional tienda de venta de té:
Mi primera visita, la Puerta Zhengyang:
Desde allí pude ver esta impresionante cola para visitar el mausoleo de Mao ("Maosoleo"?):
El Parque de la Clase Obrera es utilizado entre otras cosas para fotos de bodorrio. No tengo muy claro si ese día se habían casado 12 parejas o alguien estaba preparando un catálogo. La más original de las novias me pareció ésta:
Este es el interior del pabellón frontal del Parque:
Es imposible entrar en la Ciudad Prohibida y no recordar El Último Emperador:
Aquí hasta los leones son grandiosos:
Pequeño pabellón ubicado entre otros mucho mayores:
El tercer día visité el Templo del Cielo, y debió ser por eso que el cielo se comportó y me regaló un día soleado.
Templo del Cielo, la pagoda principal:
Estas son las vistas desde alguna de las pagodas más pequeñas:
Señores trabajando con alguna hierba:
Maestro de caligrafía china practicando de forma muy económica: Utiliza una brocha impregnada sencillamente con agua. Oscurece el suelo y forma caracteres chinos bastante efímeros:
Esa noche decidí cenar en puestos callejeros. En los lujosos hutong (callejones) de la zona de Qianmen encontré uno que hacía esta especie de crêpe con ostras:
La calle principal en este barrio es Qianmen Dajie, totalmente comercial, iluminada con buen gusto, decorada con muy mal gusto (aunque eso no se observa en la foto). Si os preguntáis si lo que se ve a la derecha es un Zara, la respuesta es... SÍ:
Cuarto día por aquí: Salí de paseo con intención de visitar el Palacio de Verano, pero no pude evitar darme un paseo por la zona que vi la noche anterior. En un restaurante de la calle Qianmen Dajie tienen este tipo de reclamos para la clientela:
En el Palacio de Verano la primera visita fue a la Calle Shuzhou, una zona peatonal que bordea un río. Este puente está sobre toda la zona:
La calle en sí misma está plagada de tiendas de artesanía, comida, caligrafías, música, etcétera, que imitan la arquitectura y ornamentación de la zona de los canales de Jiangsu:
Este caligrafista no quería ser fotografiado. Pero tuvo un descuido, jeje:
En el centro del lago hay una isla unida a tierra firme por este puente:
Uno de los edificios principales es el templo del incienso budista:
Durante mi quinto día visité el templo de los Lamas, el de Confucio, algunos hutong de zonas menos nobles que Qianmen Dajie y las Torres de la Campana y del Tambor.
En la zona del templo Lama casi todos los comercios venden lo mismo: Barras de incienso.
Raramente dejan fotografiar los innumerables budas que hay en los templos budistas, valga la redundancia. En este caso sí dejaban, debían pensar que por ser tan grande las fotos no saldrían bien:
Del templo de Confucio me quedo con esta fantástica puerta:
El camino a las Torres lo hice a través de este hutong:
En la Torre del Tambor un grupo de percusionistas hizo una exhibición:
De camino a las Torres había visto este restaurante especializado en el sudeste asiático. Al salir de ellas decidí hacerle una visita:
De noche mi calle, Dazhilan Dajie, tenía este aspecto:
Sexto día aquí: Lo dediqué al parque Beihai, en un intento poco exitoso de descansar.
Museo bibliotecario de Beijing:
Relieves en una puerta de uno de los templos que hay en el parque Beihai:
Buda en otro de los templos. Esta versión, gordito y feliz, es la conocida como Maitreya Buda:
En la isla que hay en el lago se eleva esta impresionante estupa blanca, también típicamente budista:
Junto a ella hay un templete decorado con cientos de budas pequeños:
Mi séptimo día resultó agotador, decidí irme a la muralla, en Badaling, la zona más popular para los turistas (y los hay a patadas, fundamentalmente chinos)
He aquí una pedazo de vista panorámica:
Otra vista, mostrando el bastión que me sirvió de punto final:
Por último, una vista próxima del mismo bastión rodeado por bosques otoñales:
Decía Mao que ninguna persona que no hubiera caminado por la muralla era digno de ser llamado hombre. Yo creo que más hombre me hizo ser capaz de terminarme esta impresionante sopa de pescado que con todo merecimiento me autodediqué esa noche:
Mi último día aquí por el momento, fue más bien parco en fotos. Las agujetas provocadas por la visita a la muralla no me permitieron muchas alegrías. Básicamente descansé, probé uno de los mejores patos Pekín del mundo, y visité de nuevo los hutongs de Qianmen:
Restaurante especializado en pato laqueado (o pato Pekín, como lo llamamos aquí):
Las verduritas con las que se prepara:
Turista regateando en los hutongs de mi barrio:
Mis dos últimos días en China los pasé en Beijing de nuevo. El primero de ellos fui a visitar las tumbas Ming, estas dos fotos corresponden a la tumba Changling, con su gran pabellón que muestra la vida y milagros del emperador aquí enterrado:
Éste es el pabellón donde se guarda la estela funeraria, que se ve a continuación:
El enorme túmulo que constituye la tumba física del emperador está bajo este bosque, rodeado por una muralla:
En este horno cerámico se hacían arder presentes como prendas de seda en honor al difunto:
La segunda tumba que visité es la de Dingling. Algunos elementos son comunes con la anterior:
Dingling tiene una particularidad: El llamado Palacio Subterráneo, donde entre otras cosas se encontraron los sarcófagos rojos. Los que se ven en estas fotos son una réplica puesta aquí para permitir que los originales sean convenientemente estudiados. El trono de piedra, sin embargo, es real:
Unas salas aledañas hacían de museo mostrando entre otras cosas estas figuras:
De vuelta a Beijing el autobús me dejó cerca de la puerta de Deshengmen:
Aunque ya lo había probado durante mis primeros días aquí decidí que no debía irme de Beijing sin haberlo vuelto a disfrutar, jeje, viva el pato Pekín bien asado!
Mi último día en Beijing me llevó a visitar varios hutong (callejones típicos pekineses) cerca de la mansión del Príncipe Gong (que no pude visitar por estar en obras):
Cerca de ellos está este lago:
Éste es el puente que se ve al fondo en la fotografía anterior:
Separa la zona de los hutong de la llamada Calle de Los Bares, donde también uno puede sentirse como en casa:
O volver a cenar lo mismo que la noche anterior (no lo hice):
Por último, bañado por la fuerte luz roja que emiten los sempiternos carteles en chino, encontré este relieve en una pared:
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