martes, 31 de diciembre de 2024

2009 Japón - 7. Kyoto y Nara

De Kyoto lo primero que me impresionó fue la increíble altura de uno de los vestíbulos de su estación, el más comercial, probablemente:



Un curioso sistema anti robo:



El segundo de los muchos templos que visité, Ryoanji, era budista y destacaba por su rollito zen, "zen"trado al parecer en un interminable arado sobre arena estéril:



La caligrafía es todo un arte allí, como se puede ver:



Como tantos otros templos éste venía rodeado por un jardín espectacular:



Entre los muchos detalles fotografiables de los templos suelen estar estas esquinas:



O los grandes, ya sea en tamaño o fiereza, guerreros. Éste lo era en ambas cosas, en el templo Ninnaji:



Las estancias de estos y otros templos están decoradas así:



Y, obviamente, hay jardines japoneses alrededor:



He aquí algunos detalles ornamentales:






Seguro que si estos señores supieran qué significa Miedo en castellano escribirían de otra manera las indicaciones de visita:



Monje en su entorno:



Esquina pintoresca:



Llegada la nochevieja, a uno le apetece desvariar. Y qué mejor que hacerlo sintiéndose como en casa?



Kyoto tiene un casco urbano verdaderamente único, más allá de sus numerosos templos. Una de las calles más curiosas que visité, ya en año nuevo, fue ésta:



La calle principal del barrio de Gion me llevó a Yasaka, templo shinto donde parece que regalan lingotes de oro por la cantidad de gente que me acompaña:



Si había gente en dirección a Yasaka, en el mismo templo la multitud se convertía en una locura:



Del templo poco destacaré, ya que era imposible visitarlo. Pero me llamó la atención esta micro-pagoda y una estatuita pequeña:




Y rebuscando un poco, huyendo de aquí y de allá, al final fue posible encontrar un rincón solitario. Eso sí, en otro templo, Chionin:



Pero me esperaba de nuevo una multitud en uno de los templos más famosos de Kyoto, el Kiyomizudera y sus vistas al abismo:



Si hay algo que mola del metro a altas horas es que siempre encuentras a alguien aún más cansado que tú mismo:



Ya era día dos del nuevo año y aún seguía encontrando gente en la calle celebrando el año nuevo:



Yo, más prosaico, me empeñaba en celebrar el año nuevo comiendo:



En Sanjusangendo no puedo fotografiar la manifa de kannons, pero en internet encontré esta imagen (cortesía de la web oficial del templo).



Los templos shinto tenían este tipo de vigilantes, concretamente éste me dio la bienvenida (o pretendió acojonarme) en Inari Jinya:



Estos dos enormes torii ya anunciaban un templo famoso por sus sucesiones de estas puertas rituales:



De nuevo un par de detalles de los templos:




Os ahorro los primeros pasillos formados por torii, pero aquí no puedo evitar mostraros dos pasillos más pequeños, de ida y vuelta:



Vistos por fuera:



Varios artesanos los vendían, en miniatura, a lo largo del camino:



Nada lo indica, pero en este paraje me encontré con una cerveza salvadora:



Los pasillos de torii también se elevaban alrededor de varias escaleras:



Y por fin, ornamentos más habituales



Por último, volvamos al suelo: ¿Unos espetos de boquerón?



Si dentro de Kansai Kyoto es algo especial, en las proximidades de Kyoto tanto Nara como Uji merecen un capítulo aparte. En Nara me sentí como pez en el agua, probablemente por restaurantes como éste:



Si en Miyajima vi ciervos, en Nara eran manadas, y bastante menos tímidos:



El templo más espectacular en Nara, el edificio de madera más grande del mundo, es Todaiji, cuyos guerreros inspiraban miedo mucho!



Helo aquí, de lejos:



Un detalle de los ornamentos de la puerta y su enorme altura:



Un gran buda, detalle de la cabeza:



Los papeles anudados con deseos escritos en ellos son la norma en estos templos:



Este templo de Uji, Byodoin, es uno de los más hermosos de todo el país. Sólo puedo fotografiarlo por fuera, pero es más que suficiente:



Un detalle:



Parte trasera del templo, desde un lateral del lago:



Un templo anónimo celebraba una fiesta nocturna encendiendo cientos de faroles a su alrededor:



Entre Byodoin y este último templo de iluminación nocturna encontré junto al río un minshuku que ofrecía una extraordinaria comida de tres servicios, éste es tan solo el primero:


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