Al principio parecía que nuestro único divertimento iba a constituirlo la serie de templos que se podían ver en las orillas:
Pero ya en la primera parada, donde parecía haber un mercado de plátanos, de los que cargaron muchos al barco, comprobamos que el día nos iba a regalar muchas imágenes, como el saludo de unos niños, por ejemplo, o la espera de una familia:
Estas imágenes también son de aquella primera parada:
Mientras, un monje se subía al barco:
Una parada más adelante nos tuvimos que armar de paciencia y ver cómo subían un cargamento de enormes sandías de una en una, o como mucho de dos en dos, en la foto el cargamento ya se había reducido a menos de un tercio. La chica de rojo desembarcó en esta parada. Fernando también, y se ganó a los chicos enseñándoles las fotos que les había hecho desde el barco:
Una parada más allá disfrutamos mucho viendo cómo descargaban sacos, algunos eran de frutos secos, otros de cal. Este chaval vigilaba su carro como un auténtico profesional. También los sacos que tenía asignados:
Éstos sin embargo preferían jugar:
Había familias esperando a algún pasajero:
Y por fin, cargados los carros, abandonaban el embarcadero:
Durante la siguiente parada no hice fotos porque estaba echando una siesta, pero sí durante las dos últimas. En la penúltima, de nuevo gente esperando, en este caso una chica y su hermano:
Estas chicas también me saludaban desde el montículo en el que se habían subido.
Antes de llegar a la última parada intermedia pasamos por debajo de un puente ferroviario:
Poco después llegamos a la penúltima parada del viaje:
Y ya llegando, la puesta de sol, una vez más con nubes:
Bagan hace mucho tiempo que dejó de existir como población, siendo sustituida por Nuevo Bagan, unos cuantos kilómetros hacia el sur, mientras que las estructuras hosteleras requeridas por el boom turístico que tuvo lugar se sitúan sobre todo en Nyaung U, al noreste. La mayoría de las personas con las que se cruza uno en el camino están en, vienen de o van hacia los templos:
Anciana con su nieta venden caramelos de tamarindo:
Tres niñas, una de ellas con la cara totalmente embadurnada en tanakha, se dejan hacer una foto con el permiso de su padre, en segundo plano:
Tienda de bambú lacado y cerámica en uno de los templos:
Simpática niña con tanakha dibujando hojas sobre su cara:
Turistas birmanas sonríen tras haber posado para una foto:
Agradecidas niñas de un colegio próximo a Nyaung U:
Enorme sombrilla en el jardín donde desayuné tras cada una de mis cuatro noches en Bagán:
El desayuno de los campeones, o al menos de uno:
En un templo una mujer baña una estatua budista, es un ritual muy habitual por allí:
Pintura a la arena, una de las formas de arte más habituales, heredadas de los antiguos birmanos que habitaban la zona:
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