sábado, 28 de diciembre de 2024

2009 Japón - 1. Tokio y Nikko

Pocas fotos hice en Tokyo durante mi primeros días, porque sólo he podido salir cuando ya era de noche. Aún así, cosas interesantes siempre hay:
Barrio de oficinas próximo a la estación de Tokyo (Marunouchi)



Mando de la taza del W.C. de pago en la estación de Tokyo. Ojo a los símbolos:



Bonito aunque pequeño templo shintoista (como anuncian sus torii, en éste caso varios alineados):



Escaparate de un restaurante económico. Los platos se muestran en reproducciones de plástico, al lado están los precios:



Leiko y Tani, mis dos amigos del bar Hakukei:



Cartel descriptivo de varias bebidas tradicionales, de entre las cuales probé, creo, casi todas:



Pero entre tanto licor de patata, arroz y caña de azúcar también encontré un momento para convencer a Leiko de que me sirviera un chintonis de bombay safari!!



Imagen diurna de las proximidades de la estación Nishi-Kawaguchi, en mi barrio, que realmente está en Saitama:



Juapa japonesa esperando el mismo tren que yo.



Nikko contiene una gran variedad de templos espectaculares. Los más interesantes están en el complejo llamado Toshogu, creado por el fundador de la casa toshogukawa. Pero el primero que visité es el Rinnoji-Sanbutsudo, creado en el siglo IX. Su museo contiene tres budas de gran tamaño que no se permite fotografiar (salvo, supongo, para el libro que vendían en la tienda de recuerdos o para promoción turística). El edificio en cuestión es éste:



De camino al santuario principal se encuentran varias joyas,
- Una pagoda:



- Varios torii, como éste:



Tras las escaleras se llega a la primera de las puertas:



He aquí uno de sus fieros guardianes:



Se llega a una explanada donde las joyas se amontonan. Si se mira hacia arriba se ve otra puerta, enmarcada por su correspondiente torii:



Ésta es, ya de cerca, la puerta principal del templo:



Está guardada también por fieros leones:



Los laterales de la puerta también están adornados:



Puertas de uno de los edificios del recinto principal:



Otoño en el jardín próximo a Sanbutsudo:



Cerraban a las cuatro y yo había llegado a las dos, por tanto me dejé dos templos sin ver, pero cayeron al día siguiente. El primero, Taiyuin, dedicado a un descendiente de Toshogu. Sin ser tan espectacular como el de éste, era enorme. Ésta es la puerta de un edificio próximo al complejo:



Tejado que cubre la fuente de purificación:



Primera de las puertas de acceso al recinto, vista desde la escalera a la que da acceso:



Puerta principal del recinto:



Detalle de la puerta del edificio principal del santuario:



El siguiente templo, Furatasan, estaba en obras. Más bien parecía funcionar como parque temático. Entre las actividades de aquél día, fabricación de cuerdas rituales:



Un tambor ritual, parecido a los Taiko:



De nuevo en la explanada que da acceso a Toshogu, la figura de los tres monos que escapan del pecado:



La tumba de Ieyasu se visitaba aparte:



Y el puente Shinkyo (sagrado), también:



Tras recorrer el norte de la isla de Honshu volví a Tokyo para pasar un día antes de dirigirme al oeste de la isla, entonces pasé junto a este restaurante próximo a mi hostal en Tokio, donde dormí antes de visitar Kamakura. Ignoro si es el nombre del propietario (en cuyo caso le recomendaría no visitar jamás nuestro país) o un saludo al cliente (en cuyo caso va a comer ahí su tía, la calva), pero vamos, yo venía con las necesidades alimenticias cubiertas así que no necesité entrar.



Esa noche cené en un kaiten sushi. Los platos rojos son sushi de verdura (120 yen), aunque uno de ellos realmente era de jamón! los azules ya son de pescado (180 yen). Y el anaranjado sin dibujo me lo dieron para testificar la cerveza:



Después de recorrer el oeste de Honshu y visitar las islas de Kyushu y Shikoku volví a Tokyo para coger mi vuelo de regreso. Este fin de viaje en Tokyo me permitió recoger muchas más imágenes que mis primeros días aquí.
Llegando al que sería mi barrio estos últimos días, Asakusa, encuentro esta publicidad en el metro:



En mi barrio se divierte la gente en calesas:



Es un barrio popular en el que entre muchas cosas hay gran cantidad de puestos de comida como éste:



El gran templo de Asakusa viene precedido por esta puerta con tres lámparas:



Y una vez traspasada, ésta alpargata gigante:



Peces de colores, no son los únicos que vi en Japón:



El área palaciega viene rodeada de hermosas barandillas y puentes sobre el impoluto foso:



Y no muy lejos, parques con flores cerca de la zona más empresarial de Tokyo.



Tani me llevó a un restaurante único en calidad y precio. Nos tocó hacer cola durante poco rato, cuando nos fuimos la cola era inmensa:



Después me llevó a un auténtico Izakaya, una taberna típica, por supuesto en Shibuya, su barrio, donde nos conocimos hace ya un mes. Allí comimos de miedo y bebimos de maravilla, todo por un precio de risa comparado con otros precios japoneses y mucho más si comparamos con precios ibéricos:



Al día siguiente me empeñé en probar el té dentro de la ceremonia adecuada. Y lo logré, ésta es la prueba:



Se respiraba tradición en el jardín que rodeaba el pabellón donde disfruté de la ceremonia de Té:



Uno de los detalles más hermosos del jardín:



Luego, con Tani, de nuevo nos fuimos de bares:



Una vez más, de regreso a casa, pude comprobar que el transporte público sirve también para reposar:



Por último, una vista panorámica de la bahía de Tokyo, impagable, tomada desde la zona más turística del puerto. ¡Pincha en la foto para verla a pantalla completa!



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