Jóvenes monjes se aplican en un templo muy próximo al embarcadero de Nyaungshwe:
También era fácil ver algunos en el mismo lago:
El famoso mercado de Nyaungshwe:
Cerca del mercado, una cervecería con todas las de la ley:
Nyaungshwe también tiene su templo con bonitas torres alineadas, y con alguna solución creativa a algún problema arquitectónico de última hora:
En este ambiente rural muy próxima a Nyaungshwe, unos niños al salir del colegio:
Pero no son los niños los únicos que juegan en la calle:
Comida en un spa, y como postre, un chintonis autogestionado:
Volví del spa en barca, en un momento dado se me enganchó la bicicleta en una rama y cayó al fondo. He aquí un momento del rescate:
Una barca muy similar a la que me llevó a Nyaungshwe manejada por una chica joven:
Monjes recolectando:
Habitantes del río, de camino al lago:
Pescador con sus artes tradicionales y el también tradicional manejo del remo ayudándose con el pie. En este caso, llevando a su hija como aprendiz y a cargo del remo:
Calles interiores de la pequeña Venecia que constituyen algunos de los canales internos del lago:
Estampas urbanas: Mujeres vistiendo sarong y marionetas en una tienda
Chicas de la etnia Shan, en el mercado intinerante del lago, y un puesto de artesanía textil en dicho mercado:
Frutas y verduras, y artesanías varias, en dicho mercadillo:
Un bonito templo cerca de la orilla, aunque algo recargado y excesivamente dorado:
Mujeres en el río:
Otro templo, éste más moderno:
Mujeres Padaung, aunque me temo que son ya más una atracción turística que una realidad étnica:
Templo del Gato que Salta, una imagen de las estatuas (también se podría esculpir aquí una estatua que representara a los muchísimos gatos que dormían, no saltaban, en el templo):
De aquí cogí un bus a Yangon, los días allí están relatados en el tercer post de este viaje.
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