Es difícil condensar en unas pocas instantáneas lo impresionado que salí de aquí, pero por intentarlo que no quede! Los elementos más espectaculares del entorno arqueológico son el teatro y el templo de Apolo. Aquí los tenéis:
Impresionantes también los restos de la columna que había junto al templo, una maravilla, mucho más ornamentada y lujosa que otros elementos arquitectónicos de la época. Faltan más o menos quince metros de columna entre la base y las estatuas de las bailarinas, pero aun así merece la pena:
En el museo tienen también este rostro de un 'soldado melancólico'. A mí particularmente me recuerda a Paul Newman en El Color Del Dinero:
Este es el monasterio de la Santísima Trinidad, encaramado en un peñasco. Siempre me lo he preguntado: ¿cómo se las arreglaron para construirlo?
Otra vista de Varlaam, ésta desde los miradores del gran Meteoron:
Cúpulas de la iglesia bizantina que hay en el Meteoron:
La catedral de San Andrés de Patrás es espectacular:
Olympia
Estο es el Philippeon, un centro de culto existente en el centro del área de Olympia:
Por esta puerta se accedía al estadio:
En el museo se encuentran los conjuntos escultóricos del frontispicio del templo de Hera, donde se encendía -y aún se enciende- la llama olímpica:
También se encuentran restos de conjuntos escultóricos que aún conservan el color. Por ejemplo, estos rostros:
Éstos simpáticos señores me dejaron fotografiar incluso este tesoro, el Hermes de Praxíteles:
Epidavros
Antes de llegar al teatro de Epidauros hice una visita a un pueblo perdido en el Peloponeso. Ese pueblo tenía este precioso rincón:
La primera visita de las que había programado fue al teatro de Epidavros (pronúnciese Epidauros), inmenso, imponente:
Una vista del Asklepion:
La naturaleza también ayuda, con su aspecto otoñal (en pleno invierno):
Nafplio
La decepción por no poder visitar Micenas fue ampliamente compensada por lo agradable que resultó la tarde aquí. Éste es su aspecto al atardecer:
Murallas y almenas por doquier contribuyen a darle belleza a esta ciudad:
Puesta de sol... sin palabras:
Fortaleza de Bourdzi, veneciana, situada en el centro de la bahía, frente al malecón:
La otra fortaleza medieval, en la montaña y ya de noche:
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