Dos fotos de los conjuntos de apsaras en las paredes:
Angkor Wat sigue desempeñando sus funciones de templo budista. Unos monjes se dirigen al interior del templo:
Torre de una de las esquinas:
Galerías exteriores desde las galerías intermedias:
Panorámica del templo:
La siguiente visita fue a Angkor Thom. La muralla que lo rodea peresenta cuatro puertas orientadas según los puntos cardinales, desde Angkor Wat se llega por la puerta sur:
El primer templo que se visita es Bayon, uno de los más importantes tras Angkor Wat:
Grupo de teatro y danza en Bayon:
Niños mendigos en la puerta de Bayon:
Palacio de Baphuon:
Preah Palilay, invadido por los árboles:
Terraza de los Elefantes:
Pabellón junto a las terrazas:
Preah Pithu:
Torres Suor Prats:
La salida de Angkor Thom la hicimos por el lado Este:
El primer templo que vi fuera de Angkor Wat fue Thommanom:
El tercer gran templo que visité ese dia fue Ta Prohm, donde los árboles se han ensañado con los cimientos hasta hacerlo único:
El último templo que visité este día fue Ta Keo:
Cinco templos visité antes de ir a Banteai Srei, y tres después. Pero antes de visitar el primero quise ir a repetir las fotos del amanecer en Angkor Wat:
El primero es Preah Khan, éste es el altar:
Apsaras en relieve:
Raíz destrozando el templo:
Puertas alineadas en Preah Khan:
El segundo templo fue el de Neak Pean, templo en miniatura cuyo pabellón principal se encuentra en el centro de un lago artificial:
Panorámica de Neak Pean:
Otro templo invadido por los árboles es Ta Som:
Friso del templo Mebon:
Panorámica del templo Pre Rup:
Pabellones y detalles de Banteai Srei:
Panorámica de Banteai Srei:
Seis niños en moto:
Relieves de Prasat Khavan:
Escaleras de Phnom Bakheng:
Puerta Este de Angkor Wat al anochecer:
Hornacina con relieve en el templo de Lelei:
Monjes acercándose a Bakong:
Dos niñas haciendo la colada cerca de Tonlé Sap:
Casas en el poblado flotante de Tonlé Sap:
Niña mendiga jugando con una serpiente muerta.
Esta foto tiene una historia muy bonita detrás. Al igual que otros niños que jugaban en estos baldes convertidos en barcas, solía pedir dinero a los turistas. Previsto esto ya por la mañana, había comprado bollos de pan en una tienda de Siem Reap y le eché uno a esta niña (se puede ver en su regazo, justo debajo de la serpiente). Varios otros chavales recibieron su trozo de pan, excepto un chico que era manco. Tuve miedo (seguramente injustificado) de que si yo fallaba al echarle el bollo al balde se tirase al agua y no pudiera nadar. Pues bien, lo último que pude ver cuando aún me resistía a dejar de mirar el poblado flotante mientras la lancha nos llevaba de vuelta a tierra firme a los pocos turistas que lo habíamos visitado, fue a esta maravillosa niña partiendo su bollo en dos y dándole la mitad al niño manco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario