miércoles, 4 de septiembre de 2024

2003 Portugal - 1. Lisboa

No recuerdo a qué hora llegué a Lisboa, pero presumo que pronto, hice el viaje en autocar nocturno, ni en qué hotel me alojé, aunque presumo que debía estar en Baixa, entre las calles paralelas a las que dan a la Praça do Comerço. Ambas presunciones se deben a que mi primera foto está hecha allí, a las 12.00, seguramente tras pasar por el hotel y ducharme.



En la cercana Praça da Figueira se dedicaban a los bailes regionales (¿munheiras?)



De ahí decidí tomar el camino que lleva a Belem (perdón por la coña navideña) y visité, para empezar, el Monasterio de los Jerónimos (Mosteiro dos Jerónimos, según ellos). La fachada de la Iglesia es ésta:



De elementos góticos, la cantidad de adornos de inspiración morisca y renacentista hizo necesario acuñar el término manuelino para referirse a este estilo propio, comparable al plateresco coetáneo. El monasterio propiamente dicho tiene este increíble claustro.



Otro detalle:



La Torre de Belem, también manuelina, se construyó como oficina de recaudación para quienes querían entrar en la ciudad por mar. De ahí, imagino, su aspecto bélico:



Después de las visitas matutinas decidí comprar en una famosa tienda próxima al Monasterio de Los Jerónimos, un par de los renombrados 'pasteles de Belem', que resultaron deliciosos. Para comérmelos tranquilo caminé un poco por las calles próximas, localizando estas bonitas fachadas:



De vuelta en el centro, muy concretamente en mi barrio, Baixa, me acerqué al elevador de Santa Justa, habitualmente utilizado para subir a Bairro Alto:



Aquella tarde no hubo más fotos. Supongo que descansé, paseé, cené y me acosté. Aunque luego salí a cenar, tampoco hice fotos nocturnas. En cualquier caso, al día siguiente empecé prontito.
Subí a Bairro Alto, no me preguntéis cómo, que no lo recuerdo, pero sí que recuerdo que NO utilicé el Elevador. Sospecho que alguna pechada de cuestas y escalones sí que usé... al llegar me senté a tomar unas cervezas en la Praça Luis de Camõens y después de relajarme me acerqué al Museo Arqueológico do Carmo, de indudable interés, aunque más interés es la propia iglesia donde se sitúa, gótica y en ruinas, sin techos:



Algunas de las calles de Bairro Alto muestran una tremenda pendiente. Así, la calle por la que llego a esta esquina se divide en dos, una que sigue en la zona alta y otra que baja:



En Bairro Alto son habituales comercios, hoteles, restaurantes con un aire romántico y elegante, también con un toque algo decadente, como ésta boutique:



Y en toda Lisboa, al igual que en otras ciudades portuguesas, las fachadas cubiertas con azulejos:



Bairro Alto está unido con los barrios a nivel del mar, aparte del elevador de Santa Justa, por los Elevadores de Gloria (desde Praça dos Restauradores hasta San Pedro de Alcántara) y Bica (desde Cais do Sodre hasta Rua da Bica de Duarte Belo). Lavra (desde el Largo da Anunciada hasta Câmara Pestana) une el barrio de Baixa con el Castelo de San Jorge. La foto es del elevador de Bica, con el mar de fondo:



Castelo de San Jorge:



Vista desde el castillo:



Calles de Lisboa en cuesta, o mejor dicho con escaleras.



El equivalente al Congreso de los Diputados se llama allí Assambleia da Republica. El edificio, de líneas neoclásicas:



La Catedral de Lisboa es básicamente románica, construida en el siglo XII, con algunos elementos góticos. La fachada:



Ventanas en la fachada exterior:



Por último, una foto del interior:



Cerca ya de Praça do Comerço, la Casa dos Bicos:



Estas dos puertas... no sé ubicarlas. La segunda me llevó un buen rato hacer, aún no dominaba yo la fotografía nocturna:



Y nada mejor para terminar que una cervecita:



Al día siguiente me lo tomé con calma. Por la mañana hice poca cosa, ciertamente: Pasear, para variar. La foto más bonita que saqué es la de la Estaçao de Rossio, desde la que me dirigí a Sintra:



Tras un periplo de tres días recorriendo Sintra, Cascais y Estoril regresé a Lisboa para tomar el tren de vuelta a Madrid. Esa tarde-noche hice varias fotos mientras paseaba.
Nada más llegar, de nuevo, Estaçao do Rossio:



La Praça dos Restauradores, frente a la estación:



Más allá, la Praça Dom Pedro IV:



Estas dos son de la Praça do Comerço:




Por último, la Estaçao de Santa Apolonia, donde tomé el tren a Madrid:

No hay comentarios: